Con base en la evidencia del INDEP 2019, GESOC hace siete llamados a la Cámara de Diputados para dotar de mayor racionalidad a las asignaciones presupuestales de los programas y acciones federales de desarrollo social, fortalecer su transparencia y rendición de cuentas y orientar las asignaciones presupuestarias hacia las carencias sociales más apremiantes:

Endurecer las medidas de transparencia y rendición de cuentas en el Decreto de Presupuesto 2020 a los 5 programas presupuestario que no proveen la información mínima necesaria para estimar su desempeño y para los cuales el Ejecutivo propone una asignación presupuestal conjunta para el año 2020 de 1 mil 416 millones de pesos.

Al aprobar el presupuesto de un programa, los diputados se convierten en corresponsables de su desempeño. En el Presupuesto de Egresos 2019, el Ejecutivo Federal asignó 1 mil 362 millones de pesos (0.16% del total del presupuesto aprobado para los programas y acciones federales de desarrollo social para el ejercicio fiscal 2019) a programas que, de acuerdo con los resultados del INDEP, presentan graves problemas de opacidad. Para evitar que se siga asignando el presupuesto a ciegas, la Cámara de Diputados está obligada a introducir candados de transparencia y rendición de cuentas en el Decreto de Presupuesto 2020 a los 5 programas presupuestarios que actualmente presentan esta condición.

Blindar los niveles de presupuesto asignados a los 12 programas presupuestarios que obtuvieron un Nivel de Desempeño Óptimo y para los que el Ejecutivo propone una asignación presupuestaria conjunta en 2020 de 124 mil 456 millones de pesos

En términos presupuestarios, estos programas se caracterizan por haber alcanzado un Nivel Óptimo de Desempeño bajo sus actuales condiciones de implementación y presupuestales. Por lo tanto, se recomienda preservarlas. Esto significa incrementos presupuestales en proporción al crecimiento de su población potencialmente beneficiaria. Cualquier incremento superior a dicho criterio es también un uso ineficiente de recursos públicos. Igualmente, cualquier recorte al presupuesto de alguno de los programas que integran esta categoría, puede minar su desempeño durante el siguiente ejercicio fiscal.

Priorizar en los incrementos presupuestarios a los 10 programas que poseen un Alto Potencial de Desempeño y para los cuales el Ejecutivo propone una asignación presupuestaria conjunta para 2020 de 250 mil 097 millones de pesos.

Para este conjunto de 10 programas se recomienda un incremento significativo en su presupuesto, pues cada peso invertido en ellos será una inversión social justificada, en tanto que, son los programas con mayor potencial para resolver el problema público que atienden si incrementan de forma significativa la cobertura de su población potencialmente beneficiaria.

No incrementar el presupuesto a programas con medio/bajo/escaso desempeño y exigir una agenda de mejora sustantiva pública, precisa y monitoreable de estos programas.

La evidencia del INDEP 2019 muestra que existen 52 programas que poseen Niveles de Desempeño Mejorable y Escaso, para los cuales el Ejecutivo propone para el ejercicio fiscal 2020, una asignación presupuestaria conjunta por 302 mil 423 millones de pesos. Estos programas son idóneos para que el Congreso condicione su asignación presupuestal (aún sin incrementos) a una agenda de mejora sustantiva para alcanzar niveles aceptables en su desempeño. Dicha agenda debe ser pública, incluir acciones concretas y con tiempos de implementación y reporte de avances precisos, de tal forma que se facilite su monitoreo por parte del propio Congreso y de las organizaciones de sociedad civil interesadas.

La administración federal 2018 – 2024, debe plantear una revisión integral de la política social para evitar los actuales niveles de dispersión.

43 de los 122 (35.25%) programas se ubicaron en la categoría de “Dispersión de la Política Social” del gobierno federal; su aprobación presupuestaria para el ejercicio fiscal 2019, fue de $179 mil 815 millones, y se propone para el 2020 una asignación de $169 mil 701 millones de pesos. Sin duda, es favorable la reducción de recursos para este tipo de programas, no obstante, es indispensable que se haga una revisión integral sobre el desempeño que muestra la baja capacidad de estos programas para contribuir de forma sustantiva a la resolución del problema público que les dio origen. El Congreso debe hacer un llamado al Ejecutivo Federal para realizar un análisis con base en evidencia de su política social, que identifique prioridades claras y determine, en su caso, cuáles de estos programas recibirán un incremento presupuestal sustantivo para incrementar significativamente su cobertura, y cuáles de ellos deberían integrarse a otros programas ya existentes.

Revisar la potencial complementariedad de lo programas insignia de la actual administración.

Para los cinco programas insignia analizados: Jóvenes Construyendo el Futuro, Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, Pensión para el Bienestar de las Personas con Discapacidad Permanente, Sembrando Vida y Becas de Educación Básica para el Bienestar Benito Juárez, es indispensable que la Cámara de Diputados identifique los programas que tienen población objetivo similar a los insignia y que se les proponen reducciones presupuestarias significativas que afectarían de forma considerable los bienes y servicios que otorgan y que no se pueden sustituir con las transferencias monetarias que otorgan los programas emblemáticos de esta administración.

Conclusiones

A partir de la revisión de la evidencia derivada del INDEP 2019 se desprende lo siguiente:

La información agregada muestra que el desempeño de los programas y acciones federales de desarrollo social no presentó modificaciones sustanciales en la administración federal precedente. De 2012 a 2018, un porcentaje promedio del 83.18% de los programas analizados mostraron un Nivel de Desempeño Mejorable, Escaso, Dispersión o bien, con altos niveles de opacidad. Bajo las actuales condiciones de restricción de recursos del Presupuesto Público Federal se requiere, rumbo al periodo 2019-2024 de la actual administración federal, una revisión profunda, no sólo del gasto público destinada a los programas y acciones estatales de desarrollo social, sino del paradigma que sustenta el sistema de desarrollo social federal en su conjunto.

Con base en lo anterior, se identifica que la evidencia sobre el desempeño de los programas y acciones federales de desarrollo social se utilizó durante la administración federal precedente de forma marginal para la elaboración de la propuesta anual presupuestaria del Ejecutivo, así como en el proceso de aprobación de los recursos públicos por parte de la Cámara de Diputados. Entre el Presupuesto de Egresos aprobado 2018 y 2019, el conjunto de programas con Niveles de Desempeño Óptimo y Alto Potencial (22), tuvieron un aumento presupuestal de 14.33% (+$47,134,420,593.00); mientras que los programas que representan la Dispersión programática y presupuestaria del Ejecutivo Federal, tuvieron una reducción de $60,438,686,601.00 (-25.16%); situación similar la que se presenta a los programas ubicados dentro del Desempeño Escaso y “Caja Negra” ya que, esta serie de programas (48) tuvieron una disminución de $9,677,372,111.00, es decir, del -17.72%.